martes, 18 de octubre de 2011

EL CEREBRO REPTILIANO


El arquipálio o cerebro primitivo:

constituido por la estructuras del tronco cerebral: Bulbo, cerebelo, ponte y mesencéfalo, con el más antiguo núcleo en la base, el globo pálido y bulbos olfatórios. Se dice que corresponde al cerebro reptiliano, también llamado complejo-R por el neuro científico Paul MacLean.


Luego vemos al paleopálio o cerebro intermedio, formado por las estructuras del sistema límbico. Se dice que corresponde al cerebro de los mamíferos inferiores.En la capa superior está el neopálio, también llamado cerebro superior o racional, comprendiendo la mayor parte de los dos hemisferios cerebrales (formado por la corteza más reciente, denominada neocórtex) y algunos grupos neuronales subcorticales. Este último solo es compartido por los mamíferos superiores, incluyendo a los primates y, consecuentemente, al hombre.

Esas tres “capas” se desarrollan, una sobre la otra, durante la evolución embrionaria y del feto (ontogenia), y, también cronológicamente en la evolución de las especies (filogenia), desde el lagarto hasta el homo sapiens. En palabras de MacLean, son una suerte de tres computadoras biológicas que, aunque íntimamente interconectadas, conservan cada una “sus propias formas peculiares de inteligencia, subjetividad, sentido del tiempo y del espacio, memoria, motricidad y otras funciones menos específicas”.

PALEOENCÉFALO o cerebro reptiliano

La parte de nuestro cerebro que es más primitiva es el hoy llamado cerebro básico, instintivo, reptiliano o paleoencéfalo. Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tallo cerebral y el sistema reticular. Es esa parte en la que estoy mientras me ocupo de cosas puntuales: fregar, lavar o coser. Alojado en el tronco cerebral, es la parte más antigua del cerebro y se desarrolló hace unos 500 millones de años. Se encuentra presente primordialmente en los reptiles.

Los reptiles son las especies animales con el menor desarrollo del cerebro. El suyo, está diseñado para manejar la supervivencia desde un sistema binario: huir o pelear, con muy poco o ningún proceso sentimental. Tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva. Se encarga de autorregular el organismo. En consecuencia, este cerebro no está en capacidad de pensar, ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda. El complejo reptiliano, en los seres humanos, incluye conductas que se asemejan a los rituales animales como el anidarse o aparearse. La conducta animal e instintiva está en gran medida controlada por esta área del cerebro.

Se trata de un tipo de conducta instintiva programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resistente al cambio. Es el impulso por la supervivencia: comer, beber, temperatura corporal, sexo, territorialidad, necesidad de cobijo, de protección… Es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida y el que es capaz de cometer las mayores atrocidades. Nos sitúa en el puro presente, sin pasado y sin futuro y por tanto es incapaz de aprender o anticipar. No piensa ni siente emociones, es pura impulsividad. En el cerebro reptiliano se procesan las experiencias primarias, no verbales, de aceptación o rechazo.

Aquí se organizan y procesan las funciones que tienen que ver con el hacer y el actuar, lo cual incluye: las rutinas, los hábitos, la territorialidad, el espacio vital, condicionamiento, adicciones, rituales, ritmos, imitaciones, inhibiciones y seguridad. Es el responsable de la conducta automática o programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la sobrevivencia.

En síntesis: este cerebro se caracteriza por la acción. El Sistema Básico o reptiliano controla la respiración, el ritmo cardíaco, la presión sanguínea e incluso colabora en la continua expansión-contracción de nuestros músculos. Este primer cerebro es sobre todo como un guardián de la vida, pues en él están los mayores sentidos de supervivencia y lucha y además por su interrelación con los poros de la piel, los cuales son como una especie de interfase que poseemos con el mundo externo, este primer cerebro es nuestro agente avisador de peligros para el cuerpo en general. Permite con rapidez la adaptación por medio de respuestas elementales poco complicadas emocional o intelectualmente. Esta conducta no está primariamente basada en consideraciones basadas en las experiencias previas ni en los efectos a medio o largo plazo.

Las conductas de las personas calificadas como de psicópatas (carecen de sentimientos de culpa) y de paranoicos se ajustan a este patrón de conducta.

En la psicopatía se juega el papel de depredador y en la paranoia el de presa. Es en este primer cerebro donde las adicciones son muy poderosas, tanto a algo como a alguien o a una forma de actuar. Por decirlo de alguna forma rápida en este primer cerebro es una herencia de los períodos cavernarios, donde la supervivencia era lo esencial. El paleoencéfalo o cerebro reptil sustenta una parte de la mente inconsciente, o subconsciente, donde se graba, se aloja y se desarrolla el Trauma Psicológico, aquello que determina la mayoría de miedos y fobias que conforman la mente reactiva, la cual, en algunas ocasiones, lleva al ser humano a comportarse como un animal salvaje. Este primer cerebro, es el que permite el movimiento de actuar y hacer. Su carácter más específico desde el punto de vista temporal es su adecuación al presente. Es el almacén de las limitaciones conformadas como: miedo Y desde la psicopatología, este es el co cerebro reptiliano, cerebro que da origen a la Tríada del Instinto. (Gracias a Cristy)

Supongo que la vida a veces es contradictoria o irracional o demasiado racional y se requiere del impulso de las emociones para romper el hielo. Nadie debería mantenerse alejado nunca de sus impulsos primitivos si de ahí se prenden las hogueras que luego convocan a todos los espíritus.
De ese fuego bebe la magia y sus chispas baten en en cielo las alas de los dragones y el aliento de las princesas que suspiran por la sangre azul de un imposible. Esa parte de tu cerebro es química, alquímica, es oro. Lo recuerdas mientras te retuerces de placer en infinitas contorsiones del cuerpo que dan un jugo cómplice del plan de la naturaleza y la estela desoxirribonucleica que te trajo hasta aquí.
Aun tenemos en nuestras cabezas estructuras cerebrales muy parecidas a las del caballo y el cocodrilo”, dice el neurofisiólogo Paul MacLean, del National Institute of Mental Health (NIMH).


Nuestro cerebro primitivo de reptil, que se remonta a más de doscientos millones de años en la evolución de nuestro género, aún rige y controla nuestros mecanismos para el cortejo, el acoplamiento sexual, la búsqueda de albergue y seleccionar líderes, lo que hace con la participación activa de las otras regiones cerebrales.
Que milagro más grande tener la oportunidad de meterse en un cuerpo y ser animal! Cuanta belleza en reconocer su funcionamiento, sus rituales… que gusto cubrirte con su piel, sentir como siente, latir cuando late, dejarte llevar por sus emociones. Ser él mismo aunque sólo sea una vez en la vida.

El sistema límbico del cerebro pertenece a la evolución intrínseca de los mamíferos, es el encargado de gestionar las emociones, artífice de la ira, el miedo, la pasión, el amor… La parte reptiliana del cerebro posee un poder atávico dentro de nuestras vidas, es el impulso, digamos el lugar donde se revelan los rituales más ancestrales, sexo, territorialidad, necesidad de cobijo… llamada así pues es la parte más antigua del cerebro, desarrollada hace unos 500 millones de años está presente en la mayor parte de los reptiles.

El aspecto reptiliano de los dioses bíblicos era un secreto bien guardado y ocasionalmente solo es perceptible en el antiguo testamento, como por ejemplo, la adoración obvia del “seraphim” o la “serpiente de bronce” en el incidente durante el Éxodo. Hay muchas más referencias, muchas de ellas explícitas de la literatura religiosa que forman la base para los libros del antiguo testamento.
Muy común son también los mitos sobre la “Serpientes de la sabiduría” quienes iluminaban a la humanidad. En el libro de Génesis, Dios castiga a la serpiente por haberle dado a Eva la fruta prohibida declarando; “sobre tu vientre andarás y polvo comerás todos los días de tu vida” [2] (Génesis 3:14), de esta manera la Biblia daba a entender que la serpiente antiguamente tenia, brazos y piernas, que al ser maldecida le fue quitado el privilegio.
También en las iglesias viejas europeas, se ven adornos de gárgolas, o sea reptiles, ¿por que….?
veritas-boss.

Creo que ha quedado claro en que consiste el complejo “R” o cerebro reptiliano. Ahora solo toca cotejar y descubrir su relación con las élites psicópatas que gobiernan el mundo en la sombra. Este ejercicio lo deberás hacer tu mismo y establecer si existen indicios plausibles respecto a las afirmaciones que muchos contraperiodistas (Icke, L.Carlos Campos, C.Rivas, etc) hacen acerca de esta gentuza.

Yo personalmente pienso que algo hay, sin ningún genero de dudas. Si acaso, no me acabo de creer que estos personajes de linaje reptil-ario tengan la facultad de mutarse o transformarse en un ser reptiloide y después volver a transformarse en ser humano. No lo niego taxativamente, tan solo lo cuestiono y en todo caso cuando se hace uso de este término sería referido al linaje de sangre y descendencia de estas élites oscuras Illuminati.


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